Émile Coué
Émile Coué (Troyes, Champaña-Ardenas; 26 de febrero de 1857-Nancy, Lorena; 2 de julio de 1926) fue un psicólogo y farmacólogo e hipnotizador francés, que introdujo un método popular de psicoterapia y superación personal basado en la autosugestión optimista.
Fue en gran medida la entrega incondicional de Coué a una tarea que se había impuesto lo que le permitió, en menos de un cuarto de siglo, pasar del anonimato a convertirse en el exponente psicológico más famoso del mundo. De hecho, podría decirse que Coué dejó atrás el hipnotismo ineficaz (basado erróneamente en el supuesto dominio del operador sobre el sujeto) y allanó el camino para el hipnotismo eficaz y verdaderamente científico. — Orton (1935).
El método de Coué era sorprendentemente sencillo: requería pocas instrucciones para mantener la competencia, se basaba en principios racionales, era fácil de entender, no exigía sofisticación intelectual, se explicaba y enseñaba de forma sencilla, se practicaba en privado, utilizando los propios recursos del sujeto, no requería una preparación elaborada ni ningún gasto. — Yeates (2016).
La mayoría de nosotros estamos tan acostumbrados… a un elaborado ritual médico… en el tratamiento de nuestras dolencias… [que] algo tan simple como la autosugestión de Coué tiende a despertar recelos, antagonismo y una sensación de escepticismo.— Duckworth (1922).
El método de Coué se basaba en la idea de que, operando muy por debajo de nuestra consciencia, una compleja disposición de "ideas" (especialmente cuando esas ideas son dominantes) nos sugiere cosas de forma continua y espontánea, e influye significativamente en la salud y el bienestar general de una persona.
En nuestro interior poseemos una fuerza de poder incalculable que, cuando la manejamos inconscientemente, suele ser perjudicial. Si, por el contrario, la dirigimos de forma consciente y sabia, nos otorga dominio propio y nos permite no solo escapar de los males físicos y mentales, sino también vivir con relativa felicidad, cualesquiera que sean nuestras circunstancias.— Coué, 1922b, pág. 35.
Leer más...Mientras consideremos la autosugestión como un remedio, perderemos su verdadero significado. Es, ante todo, un medio de autodesarrollo, mucho más potente que cualquier otro que hayamos poseído hasta ahora. Nos permite desarrollar las cualidades mentales que nos faltan: eficiencia, juicio, imaginación creativa, todo aquello que nos ayudará a culminar con éxito nuestra vida. La mayoría somos conscientes de nuestras habilidades frustradas, de nuestros poderes sin desarrollar, de nuestros impulsos cuyo crecimiento se ha visto frenado. Estos se encuentran en nuestro inconsciente como árboles en un bosque que, a la sombra de sus vecinos, se atrofian por falta de aire y luz solar. Mediante la autosugestión podemos proporcionarles la energía necesaria para su crecimiento y llevarlos a buen término en nuestra vida consciente. Por muy viejos, débiles, egoístas, perversos o malvados que seamos, la autosugestión nos beneficiará. Nos ofrece un nuevo medio de cultivo y disciplina mediante el cual podemos fortalecer las "acentos inmaduros" y erradicar los malos impulsos. Es esencialmente una práctica individual, una actitud mental individual.— Brooks, 1922.